OBJETIVO TRADICIONAL DE LA CRIMINOLOGIA
El
objeto tradicional de la criminología
Cuando se habla del objeto de
la criminología, normalmente se piensa en el delito y en quien lo cometió. Esto
se debe a que durante mucho tiempo el estudio estuvo centralizado en conocer
porqué las personas cometen delitos, cuáles son sus razones y lo que puede
hacerse para prevenir y controlar esas conductas. La criminología no estudia el
delito de la misma manera que lo hace el derecho penal, ya son especialidades
diferentes, mientras el derecho establece qué conductas son tipificadas por la
ley y cuál es el castigo de realizarlas, la criminología intenta comprender el comportamiento
que existe detrás de esas conductas, la misma se basa en estudiar las causas del delito, cuales son los factores que lo favorecen, la victima, el victimario,
la sociedad y qué medidas pueden disminuir sus consecuencias.
Si bien, el delito y la
persona que lo comete debe estudiarse desde el ambiente en el que actúa, ya que
la conducta delictiva puede estar relacionada con condiciones familiares,
económicas, sociales, territoriales, culturales, institucionales e incluso
tecnológicas.
El delito por su parte ocupa
un lugar importante dentro de la criminología porque es una de las principales
manifestaciones de la conducta humana contraria a la ley que rompe las normas
de convivencia y activa una reacción de control social para restablecer el
orden. Sin embargo, para la criminología el delito no debe reducirse únicamente
a una conducta contraria a la ley. García (2007) plantea la
criminología como una disciplina orientada al estudio científico del delito, la
prevención de la criminalidad y el tratamiento del delincuente, dicho análisis
permite entender que el delito no puede analizarse de manera aislada, dado que la
explicación criminológica también tiene relación con la prevención y con la
respuesta frente a quien realiza el acto delictivo. También ayuda a comprender
porqué no todos los delitos pueden analizarse de la misma manera, ya que por ejemplo
un hurto o un robo no necesariamente responde a las mismas causas que originaron de un
homicidio relacionado con una organización criminal, ambos son delitos
tipificados por la ley sí, pero detrás de ellos existen razones completamente
diferentes.
El delincuente
El segundo elemento
tradicional es el delincuente, ya que históricamente muchos estudios
criminológicos buscaban explicar quién era la persona que cometía delitos y porque
lo hacía, esto permitió desarrollar distintas teorías y enfoques que intentaron
relacionar la conducta criminal con aspectos biológicos, psicológicos y
sociales de la persona. El problema aparece cuando el delincuente se convierte
en la única explicación del delito, por ejemplo, pensar en una persona que es
parte de una organización dedicada al tráfico de drogas únicamente como un
delincuente más puede ser un error, ya que esta persona puede ocupar un cargo
importante dentro de una estructura criminal y el hecho de capturarla puede
resolver parte del problema, pero no necesariamente cambia las condiciones que
permiten que estos grupos criminales continúen funcionando con normalidad y lo
que muchas veces pasa es que otra persona asume la función de líder nuevamente,
es decir se vuelve a crear el circulo una y otra vez.
Imagen
1. Estudio del delito
El delincuente al fenómeno
criminal
El desarrollo de la
criminología a lo largo de los años permitió ampliar su objetivo de estudio,
empezando por presentar atención también hacia la víctima, el control social,
las instituciones, la prevención y las condiciones que favorecen determinados
comportamientos que son considerados desviados ante la ley. Esto permite
comprender que el victimario es solamente una parte de una
realidad más grande.
Supongamos que en una
comunidad aumenta la cantidad de asaltos nunca vista en esa zona, mediante una
investigación centrada en los delincuentes se podría identificar quiénes los
cometen, cuáles son sus características y su modo operandi. Sin embargo, una
investigación criminológica completa preguntaría también por las condiciones que
presenta la comunidad como lo son la iluminación, vigilancia, espacios
abandonados, presencia policial, presencia de grupos criminales y la percepción
de seguridad por parte de la comunidad. Ante eso en lugar de concluir
simplemente que existen más delincuentes, se podría decir que existen
condiciones que están facilitando la comisión de delitos en dicha zona.
La delincuencia no ocurre de
la nada, se desarrolla en espacios específicos y dentro de relaciones sociales
determinadas. No es lo mismo analizar un delito ocurrido en una zona rural, que
uno en una zona desarrollada con mayor población. El territorio puede favorecer
actividades criminales, pero si la comunidad está bien organizada puede
funcionar como un espacio de protección, vigilancia y prevención.
La víctima
Otro cambio importante fue
reconocer que estudiar solamente al delincuente dejaba por fuera a una parte
fundamental, la víctima. Esta no debe ser entendida únicamente como quien
sufrió el daño, sino que también puede aportar información para comprender el
delito y cuáles eran las condiciones en las que ocurrió. Además, las
consecuencias de haber sufrido un delito no terminan cuando se detiene al
culpable, ya que la víctima puede experimentar miedo, cambios en sus rutinas,
pérdidas económicas, desconfianza, ansiedad y depresión. Por lo que es necesario
conocer quiénes son las víctimas, dónde ocurren los hechos, cuáles son las
circunstancias, qué relación existe entre víctima y victimario, así como el
impacto que genera en las comunidades.
Las estadísticas del OIJ con
corte del 30 de septiembre contabilizan 623 homicidios y el 64,4% de las personas asesinadas tenía entre 18
y 39 años, lo
que genera gran preocupación entre la población, por el aumento de la
violencia. Los grupos más afectados son jóvenes adultos entre 18 a 29 años y de 30
a 39 años, que acumulan 401 víctimas, lo que significa que dos de cada tres
víctimas de homicidio en Costa Rica durante 2026 tenían entre 18 y 39 años.
(Carvajal, E. 2026)
Imagen 2: La victima
Tomado de: (Rodríguez, E. 2014)
La tecnología en el estudio
del delito
Actualmente la tecnología se
ha modernizado tanto que existen sistemas capaces de analizar grandes
cantidades de información para identificar patrones delictivos, determinar
zonas de mayor incidencia criminal y apoyar en las decisiones en temas de
seguridad. Díaz (2020) analiza precisamente el desarrollo de la policía
predictiva y el uso de prototipos en la actuación policial. El problema no está
en utilizar tecnología, sino en asumir que un algoritmo puede sustituir el
análisis criminológico. Entonces la criminología tiene que preguntarse quién
produce los datos, cómo se seleccionan, qué variables se utilizan y qué
consecuencias tienen las decisiones tomadas a partir de ellos. De esta manera,
el objeto criminológico se amplía nuevamente, ya no solamente se estudia el
delito tradicional, sino también las nuevas formas de delincuencia y prevención
que surgen con la tecnología.
Así mismo, para nadie
es un secreto que la inseguridad continúa ocupando un lugar importante entre
las preocupaciones de la población. El miedo hace que las personas tengan que
cambiar sus comportamientos, la misma deja de utilizar los espacios públicos, cambia
sus horarios, instalar sistemas de seguridad o evitar ciertos lugares dependiendo
de la hora, de esta manera incluso cuando una persona no ha sido víctima
directa de un delito, la criminalidad puede afectar su vida cotidiana.
¿Cuál debería ser entonces el
objeto de la criminología?
Actualmente, la criminología
necesita estudiar el fenómeno criminal de manera más amplia, esto implica
analizar la conducta delictiva, pero también las causas y condiciones que la
favorecen, las características de las personas que participan, las víctimas, comunidades,
organizaciones criminales, instituciones encargadas de la seguridad,
estrategias de prevención y las nuevas tecnologías utilizadas tanto por los
delincuentes como por las autoridades.
Para finalizar el objeto
tradicional de la criminología se encuentra principalmente relacionado con el
delito y el delincuente. Esto sigue siendo necesario porque permite estudiar
las conductas que afectan la convivencia y las características de quienes
participan en ellas. La criminalidad involucra víctimas, comunidades,
organizaciones, instituciones, tecnologías y todo lo que se ponga enfrente. Por
eso, considero que el objetivo tradicional debe conservarse como fundamento, pero
no como un límite. El delito y el delincuente son el punto de partida, el
verdadero desafío consiste en comprender el fenómeno criminal en toda su
complejidad.
Referencias
Carvajal, E.
(2026). 64,4% de los homicidios de todo el país corresponde a personas entre
los 18 y 39 años. El Observador CR. https://observador.cr/644-de-los-homicidios-de-todo-el-pais-corresponde-a-personas-entre-los-18-y-39-anos/
CIBERLATAM.(2025).
Imagen 1. ¿Qué es la criminología?.
SeguirLatam. ¿Qué
es la criminología? - Segurilatam
Díaz González, M. (2020). Algoritmos
y actuación policial: la policía predictiva. La regulación de los
algoritmos (pp. 181-234). Universidad de Oviedo.
García A. (2007). Criminología:
fundamentos y principios para el estudio científico del delito, la prevención
de la criminalidad y el tratamiento del delincuente. Universidad Católica
del Perú (PUCP) CEC - INPECCP Fondo Editorial.
Ministerio de Justicia y Paz,
Observatorio de la Violencia. (2026). Análisis y estadísticas de delitos y
violencia en Costa Rica. San José, Costa Rica: Ministerio de Justicia y Paz.
Rodríguez, E. (2014). Imagen 2. Cómo dejar de ser una
víctima. La Mente es Maravillosa. https://lamenteesmaravillosa.com/como-dejar-de-ser-una-victima/


Comentarios
Publicar un comentario